lunes, 14 de noviembre de 2011

El gay psicótico, la Bizarren Fest y mi pobre corazón

El chabón se dio vuelta y me clavó los ojos con locura, así fijo, como si atravesara mi cerebro con la mirada. Las cejas levantadas al unísono  y las pupilas dilatadas eran un claro indicador de que estaba perdidamente enamorado… o falopeado hasta la manija. Me agarró el hombro y, en la voz más tétrica del universo, preguntó: “¿Qué querés tomár?”.

                                                  “It’s in his eyes!”

La noche arrancó a full. Fui rescatado de la soledad nocturna por el 160 y ASPEN me regaló “What is love”, estaba al taco. Así como nunca me había avanzado una mina en un boliche, nunca había ido a una Bizarren Fest, las cosas nuevas a veces son super cool, otras no.

                                                          “Angels on our backs”

La presión era intolerable, estaba solo, en un ambiente extraño y sin alcohol en sangre. Tenía que mantener la actitud que había logrado la noche anterior, fue entonces cuando decidí que la premisa era: Pecar por exceso y no por ausencia.  Siete tequilazos después, estaba listo para la acción.

Reboté como un campeón, pero no reboté todas las veces que hubiera querido. De todas formas algo totalmente inusual sucedió, una minita se me vino al humo. Estaba respirando un poco de tabaco afuera cuando de la nada se acerca esta chica y me pide una pitada, le acerqué la mano con el pucho a la boca pero me la corrió y manoteo el cigarrillo.

-YO: ¿No me vas a hacer la gran de Constitución y afanarmeló no?

-Ella: (Se ríe) No, no (da una segunda pitada).

-YO: Digo, porque ya vas dos pitadas y me pediste una nomás…

-Ella: ¿Por qué estás tomando agua?

-YO: No es agua, es vodka en una botella de agua

-Ella: (se ríe) Vení, vamos a bailar.

Me agarró la mano fuerte y arrancó para la pista. Posicioné mis brazos estratégicamente en su cintura y ella me abrazó del cuello. Fue entonces cuando sucedió. El gran auditorio se volvió súbitamente pequeño, la gente en derredor desapareció mientras unas horribles mariposas revoloteaban en mi estómago. Vi su imagen desvanecerse casi completamente conforme mis receptáculos olfativos se veían invadidos por un hedor rancio. Tenía olor a chivo MAL.

Estuve paralizado unos segundos recalculando la estrategia. Al parecer, muy en el fondo, soy un gran tipo, asique no pude hacer ningún tipo de comentario nocivo. Rechazar abiertamente su oferta me parecía descortés asique opté por el camino del pervertido. Acerqué mi boca a sus labios de manera ruin y me corrió la cara. Por unos segundos pensé que había triunfado pero, a diferencia de lo lógicamente esperable, me abrazó más fuerte aún. Ahora era personal.

                                                        “Fuck yeah!”

Me puse cargoso e incluso así, todos mis avances, si bien rechazados, eran respondidos con creciente afecto. Entré en pánico, esta mujer era inmune a mi repelente de féminas. Finalmente, y consciente de la decepción anticlimática, le di un beso en la mejilla, le desee suerte y me alejé caminando (no sin antes destrozar el lugar y vencer en honorable combate a todos los hombres del establecimiento, Patrick Swayze style.)

Tenía que ventilar la violencia reprimida.Camino a mi hogar, pasé por lo de Natalia y marqué mi territorio en la puerta de su casa como un lobo solitario. Pensé que el shock emocional iba a ser infinitas veces peor al pasar por el edificio y enfrentarme a la nostalgia que me había atormentado por años, por suerte o por tequila, no sentí nada.

Nota al pié: Gay psicótico, no sos vos, soy yo. Ojalá encuentres lo que estabas buscando. (a veces soy RE minita).

-Zorro

sábado, 12 de noviembre de 2011

La evolución de las especies, la pequeña lesbiana y todo lo demás

Ahí estábamos,  Ricardo, Martin y yo, parados en el boliche festejando en el estupor de la ebriedad, festejando con razón, festejando porque había ganado. Siempre pensé que apretarse minitas porque si era algo malo y si bien me había cagado en todo lo que creía, estaba feliz.

La consigna era simple, tenía que destruir mi miedo a hablar con mujeres para sexificarlas. Para esto, el Dr. Ricardo insistió en que tenía que empezar por chamuyarme todo lo que se moviera y así fue. No voy a entrar en el debate de las disquisiciones morales que me llevaron a ser un virgen mental o a no poder desarrollar relaciones no amistosas con mujeres. Voy a relatar lo acontecido y cómo fue.

La noche arrancó como el orto. Estaba solo, varado en capital y esperando un SMS de confirmación de Marilí para ir a tomar algo (Sí señora, no la invité en persona pero arranqué por MSN. Nota para la posteridad: Cuando te dicen que te confirman por SMS es que NO, d’uuhhhh).

Necesitaba actitud, y mucha, asique me senté en un barsucho sobre Pelegrini  y pedí whisky. Al rato pasó Ricardo con el auto y me levantó, fuimos para la Puertita Roja que si bien tiene nombre de cabarulo, es un bar.

                                        “Esta podría ser la famosa puertita roja”

 Después de hacer treinta minutos de cola (que es lo que está IN ahora), entramos al festival de salchichas. Rápidamente ordené dos vasos de Daniel’s y le apunté a dos minitas que charlaban sobre la barra:

-YO: ¿Ustedes creen que, evolutivamente hablando, los hombres más altos tienen una ventaja comparativa con las mujeres?

-Minita 1: Ay! que tema de conversación más TRILLADO para un viernes a la noche

-YO: ¿Trillado?! ¿TRILLADO????? Vengo acá queriendo debatir La Evolución de las Especies de Darwin y me decís que es trillado? ¿Siempre que te juntas a escabiar debatís sobre biología??? ¿Qué carajos??!?!

-Minitas: (me ignoran y siguen charlando).

                    “Darwin, decepcionado porque no sé cómo hacer para ponerla”

Estaba claro que el chamuyo no era lo mío. Después de varios whiskies más estaba listo para activar en otro lugar, el destino decidió que fuera el pueblo fantasma de Sick Club. Mantuve la estrategia inicial y empecé a tirármele a todo lo que se movía. Después del séptimo u octavo rebote empecé a sentir cada vez menos y menos ansiedad, ¡estaba funcionando! Cuando todo parecía perdido, me acerqué a dos chicas que bailaban juntas. Debido al nivel de alcohol en sangre para ese momento no puedo dar precisiones de cómo fue el flujo de la conversación, sin embargo voy a intentar recopilarlo:

-YO: Teniendo en cuenta la descentralización del mercado internacional de la soja, es seguro asumir que la depreciación del suelo sumado al déficit inflacionario provocará una tasa de desempleo en aumento en los próximos años.

(fue eso o un)

-YO: Hola  chicasssasdss cccómoahjskda dishen que lessss vaaa?

-Chica 1: Decile a mi amiga que vaya a buscar el porro que lo tiene escondido en el bolso y no quiere traerlo!

En ese momento los planetas se alinearon. Giré, me acerqué al oído de Chica 2 y le dije “Hey, andá a buscar el porro al bolso!”. Me miró y dijo “No”. Apoyé mi frente sobre la suya, nuestros ojos peligrosamente cerca, con mirada de asesino serial repetí mi demanda … y le partí la boca.

Soy un tipo complejo, no voy a negarlo, pero hacer distintas acciones a la vez no es algo que me caracterice. Besarse y bailar al mismo tiempo es algo que me incomoda totalmente, es cómo tomar una cerveza que no está tan fría o que te la chupen con forro. Por suerte mi neandertal interno estaba más despierto que yo, la cazó por los hombros  y al mejor estilo cavernícola la apoyó contra una pared, éxito.

 Siempre es bueno recordar que las cosas tienen un final, y aproximadamente a los diez minutos de amor pasional, ambas amigas huyeron iracundas. (Nota para la posteridad dos: Intentar expandir el amor en una celebración de a tres con la amiga de la mina que te estás apretando no siempre es una GRAN idea).

                             "Esta podría ser la minita, no recuerdo cómo lucía"

Ah, también me hice amigo de una pequeña lesbiana, era super buena onda. Hicimos bro fist con explosión y después de que la protegí del chamuyo violento de Ricardo, ofreció un poco de su cerveza en símbolo de amistad entre lesbianas y heterosexuales (aunque yo sea homosexual, pero más sobre eso en otro momento). Pequeña lesbiana, si estás ahí afuera, no sé si te dije esto pero me gusta pensar que sí, ojalá tu vida sea un éxito.

-Zorro

jueves, 10 de noviembre de 2011

Marilí

Entonces Marilí  miró con esa cara que es una mezcla entre vergüenza y decepción. Claro, es la expresión que hubiera vestido si mi frágil persona hubiera verbalizado el plan, un plan tan sencillo y normal que la concepción de que las palabras no hayan podido materializarse escapa a la percepción de cualquier adulto normal . Un artilugio tan infantil y directo, un “¿vamos a tomar algo el finde?”, una frase llena de contenido pero carente de sustancia.

El problema con los paranoides de hoy en día no es el cerebro o las malas rachas, no es el miedo al fracaso o incluso el miedo al éxito. Si bien todos estos trastornos son estorbos considerables, toman una segunda posición al problema definitivo:  La NO acción. No acción generada por la amplia cantidad de teorización, especulación y variabilización. No acción que es en definitiva la madre del gran problema que sufrimos los seres paranoides: La ambigüedad y la falta de concreción, buena o mala.

El punto es que NO dije nada. Si bien estaba completamente justificado a no hacerlo, ya que mi análisis había sido exhaustivo y correcto, tuve miedo a la realización física del fracaso. Está vez, sin embargo, el conjunto de variables y axiomas que reside en el profundo cráter donde debería estar el cerebro, decidió no darme paz.

Alguna vez un músico pretencioso dijo que los tiempos estaban cambiando, era necesario que lo hiciesen. Si bien podría sentarme a hablar horas sobre desventuras amorosas, es importante que empiece con Marilí porque aunque no fue la primera, sería ciertamente la última.